A primeros de los 80 el artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamin emprendió uno de los grandes proyectos de su vida: la ilustración del libro De Novo Orbe decades octo, con motivo del Quinto Centenario del Descubrimiento de América que se iba a celebrar en 1992. Este libro, escrito por el gran humanista Pedro Mártir de Anglería entre 1494 y 1526, fue publicado fragmentariamente en Venecia hasta que, finalmente, fue impreso en Sevilla por Antonio de Nebrija gracias a la mediación del conde de Tendilla.
Anglería, que formó parte de las cortes de los Reyes Católicos, de Juana la Loca y de Carlos V sucesivamente, no viajó nunca a América pero reunió los testimonios de Cristóbal Colón, Américo Vespucio, Hernán Cortés o Fernando de Magallanes por citar algunos. En un tono científico analiza los sucesos de la conquista y la idiosincrasia de los pobladores originarios.
Guayasamín es el artista plástico ecuatoriano más importante del siglo XX y una de las figuras imprescindibles del arte latinoamericano. Fue declarado “Pintor de Iberoamérica” por la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en 1999. En España siempre fue querido y valorado, y uno de sus grandes murales sigue siendo visible hoy en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid de la misma manera que sus icónicos lienzos forman parte de las grandes colecciones y museos, empezando por el Reina Sofía. Su obra, comprometida con los pueblos indígenas en américa latina, es uno de los iconos del arte del siglo XX y en esta exposición de gran formato se podrá apreciar en toda su plenitud creativa.
Cuando recibe el encargo despliega todo su lenguaje a lo largo de 57 obras, 17 litografías y 40 aguafuertes originales. Hablamos de una verdadera enciclopedia visual del propio artista, donde encontramos sus modelos clásicos, el uso del color en las escenas más significativas y la oscuridad en los momentos trágicos. Esta es una exposición de gran intensidad que permite conocer a uno de los artistas esenciales en su tema central: la historia de América.
En 1985 entregaba la monumental obra terminada, un volumen que solo llegó al cuerpo diplomático y acabó dispersándose. Las obras, vendidas en subastas y galerías internacionalmente, se convirtió en un puzzle de imágenes sueltas, de manera que hoy es prácticamente imposible reunir la serie completa. Este hecho convierte esta exposición, que se expondrá en la Domus del Pórtico desde el 9 de julio de 2026, en una excepcional ocasión para conocer al maestro.