Fidju Kitxora se define como un colectivo tejido entre Cabo Verde y Lisboa, empeñado en rescatar las voces que la diáspora dejó dispersas en el camino. Proyecto reciente y deliberadamente enigmático, publicó en 2024 su primer trabajo, Racodja, una carta de presentación tan vibrante como inclasificable. Su música convoca ecos del pasado, pulsaciones del presente y visiones del futuro migrante: el ardor del funaná, el swing del semba y las síncopas del kuduro dialogan con el afrohouse y otros mestizajes honestos. Todo fluye entre grabaciones de campo, sintetizadores sinuosos, muestras vocales y una percusión arrolladora que convierte cada pieza en un organismo vivo.